La adoración, de la persona, de Jesucristo.
Es la adoración, de un Hijo de Dios, cosmonauta, de ese mismo, Dios, viajero, libre, por el cielo, y por todo el cosmos, por medio, de las naves, de ese mismo, Dios, que, se liberó, enteramente del mal, hace, dos mil años, en el mundo, o planeta tierra, por medio, de sus sufrimientos, en una cruz, buscados, voluntariamente.
Javier Rubio Ortín
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