El grado de felicidad de un astrónomo.
Un astrónomo, observa, con sus ojos, a un determinado, cielo nocturno, únicamente, porque, dicho astrónomo, piensa, a ese cielo nocturno, en forma de una idea, íntima, es decir, un astrónomo, observa, a un cielo nocturno, con sus ojos, únicamente, porque, su pensamiento, posee, en un momento dado, un cierto porcentaje, dado, de la felicidad, plena.
En resumidas cuentas, cuando, un astrónomo, observa, a un cielo nocturno, dicho astrónomo, observa, en realidad, a una cierta idea, íntima, más, o menos, feliz, de su propia inteligencia(pensamiento), totalmente imaginario, respecto, de la materia-espacio.
En otras palabras, un astrónomo, solo es capaz de observar, a un cielo nocturno, con sus ojos, únicamente, cuando, su pensamiento, posee, una cierta felicidad (que es, un cierto porcentaje, de su felicidad plena).
Y por tanto, si logramos variar, entre ciertos límites, a la felicidad, de un astrónomo, ya sea, por medio, de una fuerza implosiva (Felicidad creciente), ya sea, por medio, de una fuerza explosiva (Felicidad decreciente), podemos lograr, asimismo, que ese astrónomo, viaje-observe-piense, a la Luna, viaje-observe-piense, a Marte, viaje-observe-piense, a Júpiter, o viaje-observe-piense, a cualquier otro planeta del cosmos, pero siempre, sin salirse, jamás, de las ideas, de su propio pensamiento-inteligencia, totalmente imaginaria, respecto, de la materia-espacio.
Be First to Comment