La huida masiva final, del interior tenebroso del planeta tierra.
Jesucristo, profetizó, hace dos mil años, que, cuando, huyera del mundo (o interior del planeta tierra), el Hijo del hombre (Cuerpo, persona obesa, Elías), hacia su vida eterna, de cosmonauta, pasando desapercibido en el mundo, le acompañarían, en esa huida, del mundo, uno, de cada dos hombres, y una, de cada dos mujeres, de todos los hombres, y de todas las mujeres, que habitan, el planeta tierra, es decir, le acompañarían, al Hijo del hombre (Cuerpo, persona obesa, Elías), en esa huida, del planeta tierra, millones de personas, de todas las naciones del mundo.
Y por tanto, toda esta multitud de personas, deben de salvarse de la muerte, lo mismo, que el patriarca Enoc, es decir, volviéndose, invisibles, todas ellas, en el planeta tierra.
S. Pablo:
Y al final de los tiempos, todas las personas, que habitan el mundo, serán arrebatadas, a las nubes bíblicas, carros de fuego, ovnis piramidales, o naves de Dios, y así, estarán esas personas, siempre, con el Señor Jesús.
Porque, si una persona, se muere, en el planeta tierra, dejando, por tanto, un cadáver suyo, en ese planeta tierra, esa persona, no huye de dicho planeta tierra, de ningún modo.
Javier Rubio Ortín
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