Los dos destinos, posibles, de una persona, en el cosmos.
1º Volverse, completamente infeliz, o de felicidad nula, mientras, esa persona, está despierta, a la vigilia, y convertirse, por tanto, esa persona, en un cadáver, completamente gaseoso.
2º Volverse, de felicidad máxima, esa persona, mientras duerme, y convertirse, por tanto, esa persona, en un diamante, eterno, o inmortal, invisible, a los ojos humanos.
¿Que quiere, Dios?
Pues, Dios, quiere, que, absolutamente, todas las personas, se vuelvan, eternas, o inmortales, como, el diamante, invisible, a los ojos humanos.
¿Qué, quiere, el diablo?
Pues, el diablo quiere, que todas las personas, se mueran, y se conviertan, por tanto, en unos cadáveres, completamente gaseosos.
Javier Rubio Ortín
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