La más dulce esperanza, de cualquier persona…
¿Cuál es?
Pues que, el poder salvador, de Dios, la haga habitar, a esa persona, en el cielo, sin tener que sufrir, esa persona, en este tránsito, ningún dolor, ninguna enfermedad, ningún malestar, ninguna agonía, es decir, ninguna muerte cadavérica, de por medio, es decir, solamente, la conciliación, de un sueño, muy profundo, y feliz, nada más, es decir, lo mismo, que, a Jesucristo, y sus apóstoles, en el episodio, de su transfiguración, o lo mismo, que a s. Pablo.
Javier Rubio Ortín
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