La muerte humana, la principal enemiga de Dios, según la Biblia.
Y por tanto, Dios, ha querido siempre, que, absolutamente, todas las personas, no se convirtieran, jamás, en unos cadáveres, en el mundo, es decir, lo mismo, que, el patriarca Enoc, y lo mismo, que Jesucristo.
Enoc = Jesucristo = Personas, que jamás, se convirtieron, en unos cadáveres, en el mundo = Todas las personas = Personas, sin unos cadáveres suyos, en el mundo = Personas inmortales = ¡¡¡Voluntad de Dios!!!
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment