La vejez, y la cruz redentora.
La cruz, redentora, es un asunto, más bien, dedicado, para unas personas, jóvenes, o para unas personas, adultas, pero no, para unas personas, ancianas.
Para los ancianos, por tanto, la conciliación del sueño eterno, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, sin ningún dolor, de por medio, y después, el potencial, despertar, de ese sueño eterno, dentro de las naves de Dios, con unos cuerpos, completamente rejuvenecidos.
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