La vida vieja, y la vida nueva, en Cristo.
La vida vieja, de una persona, es la vida, de esa persona, completamente, perdida, o extraviada, en el interior tenebroso, del planeta tierra, o mundo.
Y la vida nueva, en Cristo, de una persona, es una vida terrena, de esa persona, pero, que, es, perfectamente consciente, de que, en cualquier momento, y por medio, del poder salvador de Dios, esa vida terrena, se puede volver invisible, en el planeta tierra, y visible, ya sea, en el cielo, ya sea, en el interior, de cualquier nave de Dios, situada, al lado, de cualquier, planeta del cosmos.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment