Las personas, forzosamente….
¡¡¡….Debemos, de dejar de ser, unos animales!!!
Ya sea, para:
A / Convertirnos, en unos minerales, invisibles a los ojos humanos, por medio, de la fuerza del sueño, es decir, de una forma, totalmente placentera.
B / Convertirnos, en unos cadáveres gaseosos, por medio, de la fuerza de la vigilia, es decir, por medio, de una cruel agonía.
Porque, la vida humana, animal, al tener un gran porcentaje de gases, en su configuración, es muy inestable, y por tanto, solo puede perdurar en el tiempo, esa vida animal, un poco, nada más.
En cambio, la vida mineral humana, o vida humana, completamente dormida, es completamente estable, hasta el punto, de ser, una vida, eterna, o inmortal.
Jesucristo, hace dos mil años, al final, su redención, en la cruz, tenía ante sí, estas dos posibilidades, y eligió, el convertirse, en un mineral, en lugar de convertirse, en un cadáver.
Javier Rubio Ortín
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