Los dos destinos, posibles, de un órgano interno, humano.
Un órgano interno, humano, cualquiera, como, por ejemplo, un corazón, unos pulmones, un hígado, un estómago, unos riñones, etc., etc., etc., potencialmente, puede tener, dos destinos, completamente opuestos, a saber:
1º Dormirse, placenteramente, sin ningún dolor, de por medio, hasta convertirse, ese órgano, en un diamante, eterno, o inmortal, libre, por completo, de enfermedades, por medio, de una fuerza implosiva, o fuerza de unión.
2º Quemarse, enfermarse, y por tanto, gasificarse, más, y más, con muchos dolores, de por medio, hasta convertirse, ese órgano, en un cadáver, por medio, de una fuerza explosiva, o fuerza de separación.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment