Medir el transcurrir del tiempo.
Para, una persona, cualquiera, transcurre el tiempo, a una velocidad, que es, la velocidad, con la que, esa persona, tiende a convertirse, en los gases, de un cadáver, es decir, la velocidad, con la que se pudre, esa persona, que, es diferente, para cada persona, diferente.
Y este transcurrir del tiempo, que es, el verdadero transcurrir el tiempo, tiene, muy poco que ver, por tanto, con los días, las horas, los minutos, y los segundos, que miden, los relojes, mecánicos, convencionales.
Y por tanto, para las persona, dormidas, el tiempo, transcurre, a una velocidad menor, que, para las personas, despiertas.
Y por tanto, para las personas, completamente sanas, el tiempo, transcurre, a una velocidad, inferior, que, para las personas, enfermas, o moribundas.
Y por tanto, para los ancianos, el tiempo, transcurre, a una velocidad mayor, que, para las personas, jóvenes, los niños, y los bebés.
Y por tanto, para las personas, poco felices, el tiempo, transcurre, a una mayor velocidad, que, para las personas, felices.
[Transcurrir del tiempo, verdadero] = [La excentricidad de una elipse] = Asimetría = Desorden = Infelicidad = Entropía
Javier Rubio Ortín
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