Ser discípulos, de Jesucristo.
Si una persona, no aborrece, con todas sus fuerzas, a su estancia, en el interior tenebroso, del planeta tierra (Mundo), para volverse, viajera, libre, por el cielo, y por el cosmos, por medio, de las naves de Dios, no puede ser, discípula, de Jesucristo.
Y por tanto, si una persona, no aborrece, a toda, su familia, en el mundo, por causa, del amor, a su vida, viajera, libre, por el cielo, y por el cosmos, no puede ser discípula de Jesucristo.
Y por tanto, si una persona, no le concede, ningún valor redentor (Liberador del mal = Redentor), a sus sufrimientos, en el mundo (Su cruz), no puede ser discípula, de Jesucristo.
Javier Rubio Ortín
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