Un anciano, ejemplar, para todos.

Un anciano ejemplar.

 

 

 

¿Qué anciano?

El anciano, del salmo, 71.

Que le reza a Dios, de esta, manera: “No me abandones jamás, hasta que, pueda anunciar, tu poder salvador, a la posteridad del mundo, es decir, no me abandones, hasta, el momento, en el que, vuelvas, a mi persona, invisible, en el mundo, y visible, dentro de tu nave (Ovni), tras dormirla, en el reino de los cielos, y este hecho, pase, a la posteridad del mundo”.

 

 

 

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