Un diamante, gasificado.
Eso es, una persona, habitante, del mundo.
Un diamante, gasificado, que, recupera, su pureza, original, por medio, del sueño, y que se vuelve, gases, enteramente, durante, la vigilia.
Cuando, ese diamante, gasificado, recupera, toda su pureza original, por medio, del sueño, la persona, se vuelve, Dios, inmortal, invisible, a los ojos humanos.
Y cuando, ese diamante, gasificado, se vuelve, gases, enteramente, durante la vigilia, entonces, la persona, se enferma, y se muere.
Javier Rubio Ortín
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