Un recinto, lo más bello-regular, posible.
Debe de ser, la obra, de un mecánico, de precisión.
Es decir, ese recinto, lo más bello-regular, posible, debe de ser, el resultado final, de juntar, o unir, varias piezas, metálicas, mecanizadas, de tal manera, que la irregularidad final, de ese recinto, se acerque, lo más posible, a cero.
Y después, ese recinto, se debe de revestir, de una gran dureza, para construir, de esa manera, una pirámide medicinal.
Javier Rubio Ortín
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