Una ciencia, que no proviene, de la vigilia humana.

Una ciencia, que no proviene, de la vigilia humana.

 

 

 

Sino, que proviene, enteramente, del sueño racional, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, inspirando, a los sueños irracionales, de las personas.

 

 

¡¡¡Así es, la ciencia, del evangelio eterno!!!

 

Javier Rubio Ortín

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