Unos cosmonautas, eternos, o inmortales.
Viajeros, libres, por todo el cosmos, y con nuestra única casa, permanente, en la inmortalidad de Dios-Padre.
¡¡¡Eso somos, absolutamente, todas las personas, que, habitamos, el interior tenebroso, del planeta tierra, desde hace, unos diez mil años!!!
Es decir, unos sacerdotes, y unas sacerdotisas, de Dios, según el orden de Melquisedec, sin ancestros, en el planeta tierra, y sin descendientes, en el planeta tierra.
Y por tanto, unas personas, hombres, y mujeres, que no poseen, unos cadáveres suyos, en el interior del planeta tierra.
¡¡¡En creer esto, consiste, la fe cristiana!!!
El bautismo, la confirmación, el ir a Misa, el comulgar, solo son, en realidad, unas confirmaciones, de esta creencia, de que, todas las personas, solo somos, esos cosmonautas, eternos, o inmortales, o sacerdotes de Dios, según el orden de Melquisedec.
Javier Rubio Ortín
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