La santidad de Dios.

La santidad de Dios.

 

 

 

Hace, diez mil años, el interior del planeta tierra, estaba poblado, por una enorme cantidad, de dinosaurios vivos, y de arañas, y escorpiones, gigantes.

Y por tanto, hace diez mil años, el interior del planeta tierra, era un lugar, completamente incompatible, con la existencia, de tan solo, una persona, viva.

Pero, hace diez mil años, ese interior, del planeta tierra, fue invadido, masivamente, por unas pobres personas, hombres, y mujeres, cosmonautas de Dios, que creían ciegamente, que dentro de ese planeta tierra, existía un cielo, hermosísimo.

¿Y que hizo, la santidad de Dios?

Pues Dios, borró, de los pensamientos, de esas pobres personas, invasoras del planeta tierra, a los dinosaurios vivos, y a los insectos gigantes, de manera que:

Pensar = Existir

No pensar = No existir

Y por tanto, esas personas, invasoras del planeta tierra, solo encontraron, al interior de un  planeta tierra, sin ningún dinosaurio vivo, y sin ningún insecto gigante, vivo.

Pero, aún, con todo, encontraron, a un interior del planeta tierra, lleno de mal, que volvió locas, a esas pobres personas, invasoras del planeta tierra, hasta el punto, de que esas pobres personas, se olvidaron, por completo, de que eran, unos cosmonautas, viajeros, por todo el cosmos.

Y por tanto, ya desde ese momento, Dios, dejó establecida, la redención del mal, de manera, que, toda persona, cuando sufría, una cierta cantidad de mal, quedaba, completamente liberada del mal, para siempre, habitando, una nueva creación, hecha de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal.

Pero, la santidad de Dios, ha aborrecido, siempre, a ese mal redentor, o a ese mal, finalizador del mal, y por tanto, Dios, ha aborrecido siempre, el mal, o la influencia del interior tenebroso del planeta tierra, en la vida humana, aunque, ese mal, sirviera de justicia, para hacerlo desaparecer, de la vida humana.

Y por tanto, Dios, aborreció, todos los males, que le mandó, a Job, aunque, esos males, sirvieran, a ese Job, para poderse liberar del mal, para siempre, de una manera justa.

Y por tanto, Dios, aborreció, la crucifixión de Jesucristo, aunque, esa crucifixión de Jesucristo, sirviera, para que, la persona de Jesucristo, se olvidara, de la existencia del mal, para siempre.

Y por tanto, el poder salvador de Dios, o la santidad de Dios, cuando concluya, la redención del mundo, hará desaparecer, por completo, el mal, del pensamiento humano, y por tanto, ninguna persona, volverá a conocer, que es el mal, nunca jamás, por toda la eternidad.

Es pensado el mal = Ese mal existe

No es pensado el mal = Ese mal, no existe

 

 

Javier Rubio Ortín

 

 

 

 

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