Viajar, en el cosmos, las personas, hacia la velocidad máxima, de la luz.
Eso significa, el convertir, a la persona, viajera, de una forma progresiva, en gases, hidrógeno, y por último, en fuego…
Y por tanto, eso significa, el viajar, una persona, hacia, todas sus enfermedades, y hacia, una muerte cadavérica, 100 % segura.
Es decir, eso significa, el viajar, una persona, hacia el final, del cosmos.
Y eso significa, por tanto, el viajar, hacia, las conversiones, de todas las naves de Dios, viajeras, en gases, y en fuego.
Y por todas estas razones, tanto, el viajar, las personas, hacia la velocidad máxima, de la luz, como, el habitar, las personas, dentro de unos planetas, gaseosos, como habitar, las personas, dentro de unos planetas, llenos, de dinosaurios vivos, es algo, que, está prohibido, por Dios, en el libro del Génesis.
Javier Rubio Ortín
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