La asunción de la v. María.

La asunción de la v. María.

 

 

 

Sucedió, de esta manera:

Una noche, la v. María, ya anciana, concilió un sueño irracional, vulgar, y corriente, como, todas las noches.

Y en un momento dado, ese sueño, vulgar, y corriente, completamente irracional, de la v. María, se le tornó, más, y más feliz, hasta convertirse, en el sueño, completamente racional, y plenamente feliz, del sueño eterno, del reino de los cielos, y por tanto, de esa manera, la v. María, habitó ya, en el cielo, y por tanto, su cuerpo físico, mientras tanto, se volvió invisible, en el cosmos, convertido yak, todo él, en un diamante, de dureza máxima, invisible a los ojos humanos.

 Y por tanto, ninguna persona, pudo encontrar, después de esto, a la v. María, en el planeta tierra, pues esa v. María, ya había abandonado, el planeta tierra, completamente viva, y vivía ya, en el cielo.

Y por tanto, nadie jamás, pudo enterrar, un cadáver, de la v. María, en el mundo, pues esa v. María, había sido inmortalizada, por medio, del poder salvador de Dios, y por tanto, la v. María, no había muerto, en ningún lugar, del planeta tierra.

Y posteriormente, a lo largo, de veinte siglos, la v. María, habitante siempre, del cielo, despertó, muchas veces, de ese sueño eterno, en el cosmos, eso sí, en forma, de una joven de dieciocho años, apareciéndose, a muchas personas, para volver a conciliar, de nuevo, inmediatamente, ese mismo, sueño eterno, otras tantas veces.

Y por tanto, la v, María, tiene, una edad ilimitada, sin ningún principio, y sin ningún final.

 

Javier Rubio Ortín

 

 

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